miércoles, 3 de octubre de 2018

KATHERYN BANEGAS; UNA HONDUREÑA PUEDE GANAR LA ACADEMIA















La joven hondureña Katheryn Banegas Zalavarría, que ha llegado a la final del concurso musical La Academia ha llenado de categoría un programa de televisón opacado por la falta de credibilidad y sensacionalismo barato. La Academia no es un programa en donde alumnos talentosos y con ganas de destacar en el mundo de la música se someten a un alto rendimiento. La realidad es que se trata de un show de televisión que busca el mayor número de audiencia sin importarles el destino de los participantes cuando termina la emisión.  Por tal razón TV AZTECA no cumplió su palabra de que ya nunca más, habría Academia, y la ha vuelto a realizar. Sin embargo,  así como el que suscribe ha criticado  este proyecto hasta el cansancio; también no tengo ningún empacho  en reconocer que esta edición  de La academia;  no solamente rebasó las ediciones anteriores en calidad, sino que también, por la producción, la intervención moderada de los jueces, el ritmo televisivo y coreografías, la conducción, la selección de los participantes y la nueva realización creativa, han hecho que La Academia 2018 se haya convertido  en el mejor programa musical dominical que hace años no se veía en la televisión mexicana respecto a sus objetivos comerciales. Y ha dejado de manifiesto,  que la transformación de "la porquería"  a la  competitividad; si existe.  Ni aquella Academia en donde surgió Míriam,  Toñita, Nadya, Raúl, Víctor, María Inés  y otros; ha logrado lo que ha conseguido el proyecto de este año, con imanes de alto poder televisivo como la hondureña Katheryn Banegas  Zalavarría, Marian Salinas y  el resto de participantes, que seguramente, será una importante  cosecha para la televisora que gracias a este reality, únicamente habían podido convertir en joyas a las producciones discográficas de Víctor García, el descubrimiento de Yuridia con todo y su pereza para lograr mayores éxitos, y un Yahir de quien se esperaba grandes cosas, y que sin embargo, ahí está; hundido en la mediocridad.