jueves, 29 de marzo de 2018

NO LES PERMITEN DECIRLE ADIOS A MANCERA




























Llegó de la mano del PRD y se va del brazo del PAN; llegó  correteando perros de Iztapalapa como su primer acción importante de gobierno y se va como caza monos. Los anterior, definen  lo que fue el gobierno de Miguel Angel Mancera en la Ciudad de México, en donde pasa a la historia como el ejecutivo local más inepto y corrupto de la historia capitalina, más que Ramón Aguirre en la regencia de Miguel de la Madrid o que  Carlos Hank González en el portillato, y más que los atropellos del Negro Durazo en la Policía.  El saldo mancerista es de desaparecidos, corrupciones, abuso de poder, apoderamiento de particulares en los servicios públicos, programas fantasmas, ruptura de los programas sociales, descuido de gobernabilidad, aumentos descarados a los servicios y su deterioro, ilegalidad y saqueo. Tras su derrota como aspirante a la candidatura presidencial ante el panista Ricardo Anaya,  ahora  Mancera se estrenó como coordinador del Proyecto de Gobierno de Coalición de la alianza PAN-PRD-MC, en donde sus candidatos lo quieren de coordinador de agendas y estrategias pero sin que aparezca su imagen en el templete junto con Barrales o Anaya  que en vez de ser una ayuda electoral, su presencia resulta un desprestigio.  El cargo chambista es momentáneo, Miguel Angel Mancera espera que “el perrepan” o su amigo secreto –El PRI-  obtengan curules que le alcancen para que se le ofrezca la Fiscalia General de la República, por tal razón no aceptó el Senado.  Mientras tanto sus malosas amistades como Joel Ortega y Silvano Aureoles Conejo, se frotan las manos para que eso suceda y hacer de las suyas, como equipo mafioso que integran.  El caso New Divine cuando Mancera tapó a Rodolfo Félix Cárdenas, al ocupar el cargo de procurador,   y el ciento de fallas de procuración de justicia  en su puesto como Jefe de Gobierno, como lo fue encarcelar al actor Alejandro Alex Arenas al grado de exhibir el vídeo en donde salía de un Hotel después de supuestamente haber asesinado a una mujer, cuando él se encontraba en Colombia-; son solamente unos ejemplos de su indignidad en cargos de impartición de justicia, ya que,  aunque haya crecido en una cultura policíaca,  éso no lo hace no más preparado sino más peligroso.  Mancera se ha separado de su cargo capitalino al cual llegó con promesas de campaña mentirosos como el prometer  aumentar las líneas del metro y no subirlo de costo, como la  propuesta más atractiva, que le dio casi un noventa por ciento de aceptación –récord en elecciones capitalinas- y que cuando logró obtener el cargo, hizo todo lo contrario, servirse de las arcas capitalinas, subir el metro y no realizar la construcción de más líneas. Llegó para golpear a los automovilistas, al transporte, y a observar como  aumentaba la delincuencia en la Ciudad de México, asesinar su vida nocturna  y  observar con tranquilidad, como nacían nuevos delitos como los hidrocoleros ( en robo y despojo de agua), cárteles del narco y terroristas que asaltan lugares concurridos o piden derecho de piso a los comerciantes y el aumento de feminicidios. Mientras en el WTC  era todo aplausos ante una escenografía montada en donde Anaya y Barrales recibían a Mancera como nuevo coordinador del FRENTE, por otro lado Mancera dejaba plantados -pese a que estaba contemplado en su agenda-, a miles de policías que lo esperaban en la Arena Ciudad de México para su despedida. Y es que Mancera fue advertido, que minutos antes, se había armado un ensayo para su recibimiento, en donde se les pidió a los policías, gritaran “Mancera, Mancera, Mancera”  y en vez de repetir dicha exclamación, los uniformados  le mentaban su madre con chiflidos, por lo que prefirieron que fuera su jefe de gabinete, Miguel Ángel Vázquez, quien lo sustituyera en la presentación. Sin dar la cara y por la puerta de atrás; Mancera se ausentó de su gobierno capitalino, ante  su despedida incierta que no apunta con claridad, si Mancera se ha retirado del cargo definitivamente o solamente de manera momentánea, dejando a un encargado de despacho.  De igual forma, Mancera tampoco  se ha decidido -durante varios años-a ser panista, perredista o apartidista con participación partidista. Por lo pronto la historia  de la capital del  País ya se escriben  con los primeros renglones que señalan:  “Quiero relatar lo que a mí me sucedió…era un ladrón”. Mientras que Mancera no pertenece a ningún partido y es solamente un ciudadano. Todos saben que es un ciudadano de los más corrupto; pero un ciudadano.