Existen muchos motivos de reclamo para mejorar a nuestro país, pero existen más motivos para ejercer acciones ante un control globalizado basado en el fomento de la protesta en donde las únicas tres acciones ciudadanas que se ejercen y se conocen es la queja en las pláticas de café que son conversaciones sin substancia en donde regularmente se lamentan de los altos precios - igual que se hacía desde la época de Joaquín Pardavé- , otro es el voto que se realiza en las urnas de cada tres años y la tercer acción la marcha, que al fin de cuentas fortalece en vez de debilitar al sistema que aqueja todos nuestros males. La organización civil secuestrada por estafadores corruptos reúne a incautos ciudadanos de buena fe que nada más son utilizados para provocar cambios o presiones a las esferas de poder y así los manipuladores obtener ese poder o de plano obtener más ganancias. Podemos decir que las acciones ciudadanas anteriores son más bien reacciones inútiles por parte de ciudadanos que al no contar con líderes genuinos en busca del bien común ni conocimiento de ciencia política, es que tienen que acudir a instructivos mediáticos que no solamente les indican que decir, sino a donde ir y llegar hasta al autoengaño, bajo una guía que desdibuja la situación del país y aboga por intereses que parecieran propios aunque no lo sean. Este mal perverso, parece ser idéntico y repetitivo en todas partes del mundo pero cada región tiene sus particularidades. México adopta posturas direccionistas de una América Latina con enorme riqueza en recursos naturales que se convierten en presa de invasores territoriales, económicos y hasta morales. Ante todo ésto, México tiene sus propias características de sometimiento mediático, educativo y social. Ni López Obrador llegó a la Presidencia de la República a base de marchas ni el pripanismo criminal podrá recuperar sus fueros de esa manera y mucho menos podrán vivir de la misma manera quienes se encontraban abusivamente beneficiados, aunque fuera con las migajas de la corrupción. Tanto los cambios mezquinos por el poder hasta los cambios revolucionarios, se consiguen de otra manera distinta a las marchas. México en el fondo transita con los mismos sometimientos que tenía en su colonialismo, después por el control imperialista y por el presidencialismo dictatorial que aunque parece lejano ante los cambios progresistas de los últimos siete años, realmente aún están vivos. Las grandes reacciones modernas de nuestro país como lo fueron las manifestaciones estudiantiles del 68 y 70, la votación masiva en el 88 y la marcha blanca contra la delincuencia, realmente no pasaron del acontecimiento anecdótico sin el resultado concreto de una acción. Es el Lópezobradorismo, el único movimiento con verdaderas consecuencias favorables para el pueblo, pero gran parte de estas acciones se le deben adjudicar con mayor grado a la esfera política más que a la sociedad civil, cuyo único esfuerzo fue votar y esperar que el imperialismo extranjero no invalidará su determinación democrática como sucedió en 1988 y en el 2006. El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador que lo llevó a la Presidencia de la República y que ayudó a avalar la continuación del proyecto en Claudia Sheinbaum, tuvo la hazaña de demostrar que algunos cambios pueden lograrse aún con las condiciones poco eficaces para realizarlos y en poco tiempo. Tal es el caso de la caída de la imagen todopoderosa del Presidencialismo por el propio presidente y que se convirtiera en un cargo que no fuera ocupado solamente por hombres. Al desfigurar al mandamás del supuesto sistema republicano, se presentó un efecto domino sobre los demás cargos y con ello un nuevo modelo político y económico apretados en un marco jurídico que ya no está a sus medidas, pero que la falta de capacidad de pueblo y gobernantes, traería un mal mayor, realizar un cambio de Constitución Política que ajuste el maltrecho jurídico. MORENA que nació como un movimiento que al final terminó convirtiéndose en un partido político, deberá sufrir cambios de fondo o hasta desaparecer como también va ocurriendo con el PRI con el PAN y como ya ocurrió con algunos partidos satélites y el PRD. El bipartidismo sin disimulos parece ser el próximo destino para México que deberá dividir al bando conservador corrupto y al liberal progresista, porque actualmente aunque muchos hablan de polarización del país, los números en las encuestas, las marchas en las calles y principalmente las urnas, dejan en claro que quienes buscan la 4T son muchos más que los cientos de miles que se resisten a la corrupción y que deja al descubierto que los males de México basados en una educación corruptiva que comenzó con mayor gravedad en el sexenio lópezportillista, no tenía como elementos de corrupción, solamente a sus gobernantes sino también a sus propios ciudadanos, que vienen siendo todos los que ahora defienden los vicios del pripanismo de broma o en serio, y sin una ideología ni proyecto de nación definido, al grado de que antes de que el PRI y el PAN se habían descarado de ser una misma cosa, los antilópezobradoristas y antimorenistas, atacaban pero no se identificaban como panistas o como priístas, hasta que el lópezobradorismo los acorraló hasta hacerlos indivisibles. Aunque generaciones ya están envenenadas de corrupción, la espalda que este sábado le dieron a la derecha, la mayoría de los jóvenes al no asistir a la falsa marcha Z, resulta una situación alentadora y un punto a favor de la generación sustituta de los boomers y de la generación X que aunque carecen de la experiencia histórica, que no les permite identificar quienes son los que les hablan maliciosamente al oído y quienes les pueden vender imagen en vez de alternativa de nación, si tienen a su favor, la intolerancia a malos resultados y la actual desmonopolización de los medios de control, por lo que aunque grupos manipuladores lleguen con la biblia en la mano para hablarles a quienes tienen oro, los manipuladores no tan fácil se irán con el oro y les dejarán la Biblia.
domingo, 16 de noviembre de 2025
FRACASO LA SUPUESTA MARCHA Z ENTRE CHAVORRUCOS Y PANDILLEROS
Existen muchos motivos de reclamo para mejorar a nuestro país, pero existen más motivos para ejercer acciones ante un control globalizado basado en el fomento de la protesta en donde las únicas tres acciones ciudadanas que se ejercen y se conocen es la queja en las pláticas de café que son conversaciones sin substancia en donde regularmente se lamentan de los altos precios - igual que se hacía desde la época de Joaquín Pardavé- , otro es el voto que se realiza en las urnas de cada tres años y la tercer acción la marcha, que al fin de cuentas fortalece en vez de debilitar al sistema que aqueja todos nuestros males. La organización civil secuestrada por estafadores corruptos reúne a incautos ciudadanos de buena fe que nada más son utilizados para provocar cambios o presiones a las esferas de poder y así los manipuladores obtener ese poder o de plano obtener más ganancias. Podemos decir que las acciones ciudadanas anteriores son más bien reacciones inútiles por parte de ciudadanos que al no contar con líderes genuinos en busca del bien común ni conocimiento de ciencia política, es que tienen que acudir a instructivos mediáticos que no solamente les indican que decir, sino a donde ir y llegar hasta al autoengaño, bajo una guía que desdibuja la situación del país y aboga por intereses que parecieran propios aunque no lo sean. Este mal perverso, parece ser idéntico y repetitivo en todas partes del mundo pero cada región tiene sus particularidades. México adopta posturas direccionistas de una América Latina con enorme riqueza en recursos naturales que se convierten en presa de invasores territoriales, económicos y hasta morales. Ante todo ésto, México tiene sus propias características de sometimiento mediático, educativo y social. Ni López Obrador llegó a la Presidencia de la República a base de marchas ni el pripanismo criminal podrá recuperar sus fueros de esa manera y mucho menos podrán vivir de la misma manera quienes se encontraban abusivamente beneficiados, aunque fuera con las migajas de la corrupción. Tanto los cambios mezquinos por el poder hasta los cambios revolucionarios, se consiguen de otra manera distinta a las marchas. México en el fondo transita con los mismos sometimientos que tenía en su colonialismo, después por el control imperialista y por el presidencialismo dictatorial que aunque parece lejano ante los cambios progresistas de los últimos siete años, realmente aún están vivos. Las grandes reacciones modernas de nuestro país como lo fueron las manifestaciones estudiantiles del 68 y 70, la votación masiva en el 88 y la marcha blanca contra la delincuencia, realmente no pasaron del acontecimiento anecdótico sin el resultado concreto de una acción. Es el Lópezobradorismo, el único movimiento con verdaderas consecuencias favorables para el pueblo, pero gran parte de estas acciones se le deben adjudicar con mayor grado a la esfera política más que a la sociedad civil, cuyo único esfuerzo fue votar y esperar que el imperialismo extranjero no invalidará su determinación democrática como sucedió en 1988 y en el 2006. El liderazgo de Andrés Manuel López Obrador que lo llevó a la Presidencia de la República y que ayudó a avalar la continuación del proyecto en Claudia Sheinbaum, tuvo la hazaña de demostrar que algunos cambios pueden lograrse aún con las condiciones poco eficaces para realizarlos y en poco tiempo. Tal es el caso de la caída de la imagen todopoderosa del Presidencialismo por el propio presidente y que se convirtiera en un cargo que no fuera ocupado solamente por hombres. Al desfigurar al mandamás del supuesto sistema republicano, se presentó un efecto domino sobre los demás cargos y con ello un nuevo modelo político y económico apretados en un marco jurídico que ya no está a sus medidas, pero que la falta de capacidad de pueblo y gobernantes, traería un mal mayor, realizar un cambio de Constitución Política que ajuste el maltrecho jurídico. MORENA que nació como un movimiento que al final terminó convirtiéndose en un partido político, deberá sufrir cambios de fondo o hasta desaparecer como también va ocurriendo con el PRI con el PAN y como ya ocurrió con algunos partidos satélites y el PRD. El bipartidismo sin disimulos parece ser el próximo destino para México que deberá dividir al bando conservador corrupto y al liberal progresista, porque actualmente aunque muchos hablan de polarización del país, los números en las encuestas, las marchas en las calles y principalmente las urnas, dejan en claro que quienes buscan la 4T son muchos más que los cientos de miles que se resisten a la corrupción y que deja al descubierto que los males de México basados en una educación corruptiva que comenzó con mayor gravedad en el sexenio lópezportillista, no tenía como elementos de corrupción, solamente a sus gobernantes sino también a sus propios ciudadanos, que vienen siendo todos los que ahora defienden los vicios del pripanismo de broma o en serio, y sin una ideología ni proyecto de nación definido, al grado de que antes de que el PRI y el PAN se habían descarado de ser una misma cosa, los antilópezobradoristas y antimorenistas, atacaban pero no se identificaban como panistas o como priístas, hasta que el lópezobradorismo los acorraló hasta hacerlos indivisibles. Aunque generaciones ya están envenenadas de corrupción, la espalda que este sábado le dieron a la derecha, la mayoría de los jóvenes al no asistir a la falsa marcha Z, resulta una situación alentadora y un punto a favor de la generación sustituta de los boomers y de la generación X que aunque carecen de la experiencia histórica, que no les permite identificar quienes son los que les hablan maliciosamente al oído y quienes les pueden vender imagen en vez de alternativa de nación, si tienen a su favor, la intolerancia a malos resultados y la actual desmonopolización de los medios de control, por lo que aunque grupos manipuladores lleguen con la biblia en la mano para hablarles a quienes tienen oro, los manipuladores no tan fácil se irán con el oro y les dejarán la Biblia.
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