Los malos momentos que pueden depende de nosotros o n en sus trascendencias, al final son pasajeros, pero otros aunque pasan dejan huellas imborrables como ahora Venezuela que sufre por dos terremotos cono ocurrió en 1986 en México y que después de padecerlos los cambió por una sonrisa al no declinar la celebración del Mundial de fútbol de 1986, una situación que dejó una huella de dolor imborrable, que se repitió otro 19 de septiembre en el 2017 y que por momentos parece sanar en la gran celebración de otro mundial que hoy vive México a la par del dolor venezolano. Hoy Venezuela que padece una situación política difícil ante el secuestro de su Presidente Nicolás Maduro por intervención imperialista, también se enfrenta la consecuencia mortal de dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que ocurrieron con 39 segundos de diferencia por un cambio de tensiones en una zona donde rozan las placas del Caribe y Sudamérica. En estos momentos parece imposible que el tiempo pueda correr como un balón en media cancha que pueda regresar al país sudamericano a la normalidad tras cargar con al menos 589 muertos y 2.980 heridos, sin embargo por imposible que parezca el tiempo pasa, a veces como aleado amigo y otras como impecable destructor adversario. Fuerza Venezuela.Más en www.somoselespectador.blogspot.com
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