sábado, 20 de julio de 2019

ALEJANDRA AVALOS DESCUBRIO EL FANTASMA DE GUALBERTO CASTRO












Entre los famosos que aportaron su talento para recordar durante más de tres horas, los éxitos del cantante mexicano, estuvo Alejandra Ávalos, quien interpretó el tema "Mucho corazón".Pero lo que vivió detrás de escena ha puesto a la también actriz en boca de todos, porque aseguró haber vivido una experiencia paranormal."Estaba en el camerino y mi asistente volteó a la puerta y me dijo: 'Creo que vino una persona a verte'; las dos volteamos y vimos la figura de Gualberto Castro, pero no se quedó ahí permanentemente, fue un flash, no habló ni nada, simplemente estaba parado en el quicio de la puerta".La actriz contó a los medios de comunicación que ella y su asistente se espantaron. "Creímos que era una persona que venía a pedir un autógrafo, pero nadie sabía que yo estaba ahí porque el camerino no decía por fuera 'Alejandra Ávalos' y sin embargo, volteamos y estaba él".En un instante reconoció que se trataba del fallecido cantante, quien ganó fama con el grupo "Los hermanos Castro". Alejandra Ávalos relató: Volvimos a voltear y ya no estaba. Nos exaltamos y nos preguntábamos ‘¡¿viste lo mismo que yo?!, ¡¿viste lo mismo que yo?!”.Reiteró que la figura no les habló, sino que solo las miró por un instante. Lo que apoya su versión es que hubo otros famosos que también sintieron la presencia de Castro.La actriz Alejandra Ávalos aseguró que el fantasma de un cantante que falleció hace poco se le apareció cuando estaba en su camerino, dijo que no fue la única que ese día vio la figura paranormal.



50 AÑOS DE HUELLA IMBORRABLE












Hasta el 20 de julio de 1969, a la Luna se la había mirado, se le había cantado, recitado, filmado, estudiado e incluso rondado, pero jamás nadie la había pisado. Tal día como hoy, hace 50 años, tres hombres a bordo de un artefacto que entonces representaba la máxima sofisticación tecnológica y que hoy es ninguneado frente a un smartphone, llegaron a ese mundo ignoto para cruzar la primera frontera física de la era espacial. Ante millones de almas en vilo pendientes de sus movimientos por la televisión, dos de ellos bajaron por la escalerilla y dieron unos pasos vacilantes sobre el regolito. Recogieron rápidamente unas piedras, para tener una prueba que enseñar en la Tierra si algún peligro les obligaba a dejarlo todo y regresar al módulo lunar, colocaron varios experimentos científicos y plantaron una bandera que fue el orgullo de una nación.Tan increíble fue la gesta que hay gente que aún no se la cree. «La bandera ondeaba», dicen los escépticos sin querer atender a razones. Aunque quizás sea aún más sorprendente que otros muchos la hayamos normalizado. Como si fuera fácil recorrer casi 400.000 kilómetros y subir hasta ahí arriba. Llegar (y volver) supuso un alarde de innovación, heroicidad y ambición infinita. Por no hablar de los costes ingentes. Las huellas de Armstrong y Collins, como las del resto de hombres de las sucesivas misiones Apolo, estaban condenadas a desaparecer en el polvo lunar, pero se dejarán otras nuevas. En pocos años volveremos al satélite y probablemente será una mujer quien dé el «pequeño paso». Lo haremos de forma diferente y habrá más jugadores involucrados. Agencias espaciales de todo el mundo quieren ser partícipes. Esta vez, se visitará una zona distinta: la cuenca Aitken, en el polo sur lunar, que hasta el momento solo se ha observado en órbita. Pretendemos quedarnos allí y explotar los recursos lunares, que son muchos. Pero sobre todo será el trampolín para saltar a Marte, gran objetivo y siguiente frontera espacial. Mientras, la Luna seguirá cambiando cada noche («inconstante», le llamaba la Julieta de Shakespeare), moviendo las mareas y estabilizando tanto la órbita como la inclinación del eje de rotación terrestre, lo que permite la vida. Somos afortunados de tenerla. Y los poetas, músicos y demás artistas seguirán fijándose en ella en busca de inspiración, como lo hizo por primera vez el chino Li Bai en el siglo VIII. Tanta fascinación nos genera que incluso hay quien se empeña en parcelarla y venderla a trocitos. Qué ilusos.El satélite natural tiene sus propios proyectos y se aleja de nosotros 4 centímetros al año, pero hoy, sin duda, está más cerca que nunca. (abctEXTO)

APOLO ONCE Y LOS ONCE AÑOS DE SOMOSELESPECTADOR






















































La llegada del apolo 11 a la luna, aquel 20 de julio de 1969, sería un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la humanidad, y el caminar para la creación y funcionamiento del internet, de la vida satélital y por ende, de somoselespectador; quien en la misma semana de que el hombre llegó a la luna, pero del 15 de julio del 2009, nació hace once años.  Neil Ambstrong  al convertirse en el primer ser humano  en pisar la luna, ponía huella, para una hazaña espacial, tecnológica, científica, y para los medios de comunicación, que  a partir de ese julio, ya no serían los mismos. Más en www.somoselespectador.blogspot.com