Al final se cumplió con la calificación y deseo del público presente en el concurso musical de La Voz de Garibaldi, y se reconoció como ganadora a la talentosa Diana Michelle, quien recibió su constancia en manos del Ingeniero Raziel González bajo la conducción del licenciado Alex Fara, en una transmisión dominical en vivo de Salón Tropicana. En La Voz de Garibaldi participaron dieciséis talentosas voces, de las cuales solamente ocho pasaron a la gran final y fue Diana Michelle la que sobresalió y conquistó al público presente, además de que no hay más merecedora cantante juvenil para portar dicho título, que ella. Más en www.somoselespectador.blogspot.com
Ante el llamado de la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidente Electa de México, a que nos dirijamos a su cargo como Presidenta y no como Presidente, debo disculparme al no poder cumplir tal petición, ya que lejos a cualquier conservadurismo sobre el cambio lingüístico, buen uso de los participios activos y permisos gramaticales, por lo que no me considero un conservador y por el contrario, considero que el lenguaje no debe ser estático y su fin prioritario es el entendimiento en la comunicación en donde incluso acepto que las faltas ortográficas pueden ser permitidas si no interfieren en el entendimiento, aunque sea de mal gusto y de mala educación. En que por cierto sobre este punto también coincidía el gran escritor latinoamericano Gabriel García Márquez. También consideró que el decir presidenta en vez de Presidente, sí interfiere en el tránsito de una buena comunicación, caso contrario a otras profesiones de género, que terminan en "o" y en "a" pero no, como en este caso que terminan en "e". De aceptar que decir o escribir Presidenta es lo correcto para nombrar a una mujer que es Presidente, entonces es aceptar el desorden en el entendimiento de la expresión, y al referirnos a un guardián del orden, ya resultaría inoperante llamarlo policía sino se le tendría que decir policío a la vez que sería una discriminación de género llamar a un grupo de guardianes y guardianas como policías en vez de policías y policíos. Y lo mismo en el caso al decir juezas y juezos en vez de jueces y no así para los casos de abogados y abogadas, médicos y médicas en donde la "a" y la "o" si marcan género. En tal razón, decir Presidente y no Presidanta a una mujer, no es un acto de machismo o falta de reconocimiento a la grandiosa labor femenina, sino simplemente, es un estilo adoptado en nuestros espacios informativos para no caer en la torpe confusión. Reconocemos que tenemos atrevimientos ortográficos en nuestros encabezados y en nuestros cartones, en donde imprudentemente e intencionalmente no realizamos el uso de acentos, y no porque se trate de anotaciones escritas con mayúsculas, ya que tal situación, como se sabe, no es una excepción para no acentuar, lo que ha ocurrido es que hemos adoptado tal imprudencia con el fin de que lo escrito sea interpretativo más que imperante, aunque reitero, es una imprudencia aceptada, pero no coincidimos con usted, en también adoptar la imprudencia de quitar la "e" por la "a" para supuestamente feminizar la palabra, por lo que me basó a la explicación antes descrita para efectos prácticos más que por rebeldía misógina cuando nuestros espacios tienen mayor inclinación por la actividad femenina que por la masculina como puede apreciarse en nuestros contenidos. Lamento que a primeras horas de su reconocimiento electoral de ganadora, ya tengamos nuestras primeras diferencias, como es esta intrascendencia a la cual usted le dio suma importancia y que resulta menor junto a mi malestar por el retraso de las remodelaciones de la línea 1 del transporte colectivo metro, que usted comenzó como jefe de Gobierno de la CDMX, y que estando a cuadras de su discurso animoso de lo que será su gobierno como mandataria, nunca se tuvo ni explicación ni disculpas sobre tal situación no concluida en los términos y fechas establecidas en un principio. Estoy convencido que nadie como el Presidente Andrés Manuel López Obrador para sugerir quien sería su sucesora en un proyecto que se logró por su liderazgo, así como también estoy convencido de que usted era la mejor opción para ser la Presidente de México, y mucho más al conocer a los nefastos candidatos contrarios a su candidatura y a lo que representan los adversarios retrogradistas a la llamada 4T. usted dijo: “Hago una
respetuosa invitación a que nombremos presidenta con A. Así como decimos jueza,
abogada, científica, ingeniera, con A, porque como nos han enseñado lo que se
nombra, existe, y lo que no, no existe, y hoy con mucho orgullo podemos
reivindicarlo”, y en esos términos fue su invitación, la cual lamento no poder complacer, como
tampoco obedecemos a la RAE y como tampoco traicionamos a nuestros principios
políticos, pues para mi consideración decir La Presidente da existencia plena y
reconocimiento para aquella mujer que al igual que un hombre, es capaz y
necesaria como usted, para ocupar un cargo principal en un gobierno para un correcto funcionamiento del Estado. A usted le diré Presidente y a las mujeres policías no les diré Policíes. Más en www.somoselespectador.blogspot.com
Claudia Sheinbaum Pardo recibió la constancia de mayoría que la acredita
legalmente como Presidente electa de México en la sede del Tribunal Electoral
del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) al obtener el 66 por ciento de las votaciones,
mismas que tuvo que ser recontada ante apelaciones de sus adversarios y sin
apelación de la ganadora, lo que trajo
como resultado la reiteración de
tendencias del voto y ninguna anulación. En un día histórico para México, su
primera mandataria después de 200 años de presidentes hombres, la mujer avalada
por el pueblo de México, apuntó en su primer discurso como presidente electa: “Magistrados
y Magistradas del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación;
Ministras y Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; invitados
especiales, compañeros, compañeras; amigos y amigas. A quienes nos escuchan a
distancia. El 2 de junio de 2024, el pueblo de México ejerció uno de los
derechos fundamentales, establecidos en la Constitución: Votar y ser votado, en
este caso, votada.Fue una jornada participativa, democrática, pacífica,
ordenada y libre.Esa noche, se dio conocer el resultado preliminar de la
elección. El domingo siguiente, el Instituto Nacional Electoral -saludo a su
Presidenta- informó que del resultado de los cómputos distritales; después del
análisis, de las diversas impugnaciones, como lo determina la Norma Electoral
en nuestro país, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación,
resolvió la validez de la elección por unanimidad a la Presidencia de la
República: Nuestro movimiento obtuvo 35 millones 924 mil 519 votos, lo que
representa el 59.76 por ciento del total de la votación; 32 puntos por encima
del segundo lugar.Un hecho inédito, e histórico. Reconozco a las Magistradas y
los Magistrados su respeto por la voluntad popular y su ejercicio democrático.
Debemos sentirnos todas y todos, orgullosas y orgullosos porque el pueblo de
México mostró su conciencia cívica; su vocación democrática; su sentido
republicano; pero también, el reconocimiento colectivo de su fuerza y de su
historia, expresada con claridad y contundencia el día de la jornada electoral.Es
la primera vez en 200 años de la República, que recibe el reconocimiento de
Presidenta Electa una mujer. Presidenta, con “A”.Como lo he dicho en otras
ocasiones, no lo asumo solo como un triunfo individual o como el esfuerzo
personal. El día de hoy, marcado ya en la historia de México; no llego sola,
llegamos todas.Las mujeres heroínas de nuestra patria, las visibles; pero
también las millones de mujeres invisibles de generaciones y generaciones, que
han hecho posible que consigamos este alto reconocimientoLlego nutrida y llena
de la fuerza que proviene de nuestras ancestras, nuestras abuelas, nuestras
madres, nuestras hijas y nuestras nietas.Hoy llegamos todas y con ello, me
comprometo a luchar para seguir construyendo igualdad y libertad para todas las
mujeres mexicanas, en especial para las más vulnerables; y de cuidar, como lo
hacemos las mujeres, responsablemente, el porvenir de nuestra Patria.La
votación masiva expresada en las urnas este pasado 2 de junio, tiene varios
significados que debemos escuchar y honrar. Y no solo me refiero a mi persona,
como Presidenta Electa y la responsabilidad que me corresponde, sino también a
todas y todos los mexicanos; a quienes votaron por nosotros y a quienes no lo
hicieron.La mayoría de la gente votó porque siga un gobierno honesto, de
resultados, con amor a la patria y al pueblo de México.Dicho de otra forma, la
mayoría de las y los ciudadanos, no quieren que regresen los gobiernos al
servicio de unos cuantos, o la prepotencia, o el influyentismo; no quieren que
regresen ni la corrupción, ni los privilegios. Ese es el mandato del pueblo de
México y nos corresponde seguir haciéndolo realidad.Es decir, el mandato es
claro: Continuar y avanzar con la Cuarta Transformación de la Vida Pública; la
que inició en 2018, el Presidente Andrés Manuel López Obrador. Y como lo ofrecí
y manifesté durante el proceso electoral, eso significa seguir construyendo un
México libre, de bienestar; un México de derechos, en paz, fraterno,
independiente, soberano, democrático y justo.Un México libre. Concibo que la
libertad con la que votaron y por la que votaron las y los mexicanos, es la que
significa un gobierno que no reprime, que respeta la libertad de expresión, de
reunión, de prensa, de movilización.Ahora, contrario a quienes piensan que la
libertad solo está en el mercado, pienso que la libertad por la que votaron la
mayoría de las y los mexicanos, es la que puede ejercerse a plenitud, en un
régimen democrático y basada en los derechos de las personas.No hay libertad
plena cuando no hay bienestar y derechos. Es decir, es falsa la libertad del
que debe cruzar kilómetros para migrar por pobreza; también es falsa la
libertad del poder de compra con un salario de hambre; o la libertad de acabar
con el planeta. Esa es una falsa libertad.La libertad puede ejercerse a
plenitud en un régimen democrático y donde los mexicanos y mexicanas puedan
vivir con bienestar y con derechos.Un México de bienestar y de derechos. La
Cuarta Transformación por la que votaron mayoritariamente las y los mexicanos,
es la que concibe como derechos y no como privilegios, la educación, el acceso
a la salud, la alimentación saludable, la vivienda digna, el salario justo, la
pensión suficiente; es decir, eligieron un Estado de Bienestar, desde la cuna
hasta la tumba. El pueblo decidió que continúe la economía moral y no regrese
el sistema neoliberal.Un México con paz. Me comprometí durante el proceso
electoral, a seguir construyendo la paz, atendiendo las causas y abatiendo la
impunidad; y el pueblo lo aprobó con su voto.Lo haremos con estrategia, no
regresará la guerra contra el narco. Seguiremos construyendo paz con justicia.Un
México fraterno. Estoy convencida que si algo avaló con la voluntad, la mayoría
de las y los mexicanos, es que no queremos que nadie sea discriminado; que
nunca más se trate al pueblo de México con desprecio, con clasismo, con
racismo, o a las mujeres, con machismo. Que nuestras raíces y nuestro destino
están en la fraternidad, en el humanismo, en ser tratados siempre, como
iguales.Un México soberano, libre, independiente. Pienso que también quedó
claro el 2 de junio, como lo dice la Constitución desde los sentimientos de la
Nación, que la soberanía reside esencial y originariamente en el pueblo; y que
por ello, el mandato es no alejarse, y que esa soberanía está siempre por
encima de grupos o individuos por más poderosos que parezcan. Eso nos hace más
libres, soberanos e independientes.Un México democrático y justo. Concibo que
el pueblo de México plasmó ejemplarmente el 2 de junio, que la democracia
reside en el poder del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; y que con su
voto demanda también más democracia y más justicia. Debemos entender todas y
todos los mexicanos que hay un mandato popular.Justicia en el sentido amplio de
la palabra. Significa justicia social, justicia ambiental, justicia para las
mujeres, justicia para todas las personas, y también justicia igual para el
pobre, que para el rico; es decir, el pueblo de México también decidió
mayoritariamente un verdadero sistema de justicia, que sea igual para todas y
para todos los mexicanos.Un sistema que también comprenda la separación entre
el poder económico y el poder de la justicia.Un estado de derecho. Por ello, no
debemos temer a la democracia. Decía Juárez: “La democracia es el destino de la
humanidad, la libertad, su brazo indestructible”.El 2 de junio el pueblo de
México, también plasmó su voluntad para la composición del Congreso de la
Unión; y es clara la Norma Electoral en la asignación de los legisladores de
mayoría y de representación proporcional.Estoy convencida que las y los
titulares del Poder Judicial en materia electoral, conocen a profundidad este
tema, porque así han actuado en pasadas elecciones, y sabrán respetar también
la Constitución, las leyes y la voluntad del pueblo.Como titular del Ejecutivo
Federal, como primera mujer Presidenta de México, sepan que actuaré con
honestidad; responsabilidad; respetando la independencia de los poderes;
gobernaré para todos y para todas las mexicanas y mexicanos, y tengan la
certeza que nos sentimos y nos sentiremos todas y todos, cada día más
orgullosos de nuestro origen y también de nuestro porvenir.Nadie debe temer a
nada, al contrario, el futuro es promisorio. Somos un país y un pueblo
extraordinario, único, maravilloso.Estaremos a la altura de las circunstancias
y de nuestro hermoso y glorioso pueblo.Hago el compromiso de no defraudar, y de
poner todo mi empeño, mi conocimiento, mi corazón, mi esfuerzo, mi voluntad y
hasta la vida misma, para servir a mi Patria y a mi pueblo.¡Que viva México!”.
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