Bad Bunny con
su espectáculo de medio tiempo en el Súper Tazón, rompió varias barreras con la lengua hispanoparlante, y una de ellas
es demostrar lo sobrevaluado que están los productos conduccionistas de estados
Unidos como los Grammys, el premio Óscar, la serie mundial que nada tiene de
mundial y el Súper Tazón que para los imitadores de gringos, lo dimensionan al
nivel de los Juegos Olímpicos o el Mundial de fútbol, cuando en realidad es
como si el mundo deportivo comercializado
se paralizara por una final América contra Chivas o toda América tuviera al alcance de su control remoto, la
transmisión de un Boca contra River.
Mientras el evento deportivo más importante de este inicio de año ha sido La Serie del Caribe, que nos regaló
una final de película entre Charros de Jalisco contra Tomateros de Culiacán, la
publicidad estadounidense causaba
expectativas sobre el Súper Tazón LX como el segundo evento deportivo del año
junto al Mundial de Fútbol que también se
jugará en tierras estadounidenses con la ayuda y cooperación de Canadá y sobretodo
de México. La final estadounidense del Fútbol americano entre Seattle Seahawks y New England Patriots con un 29-13, resultó más aburrida que la
jugada el año pasado, al dibujarse una
mediocre producción ofensiva y un marcador limoneado, aunque para la NFL la única final criticable es aquella que también jugaron los patriotas de Nueva
Inglaterra contra Los Angeles Rams bajo un marcador de 13-3. Los
encuentros más vendidos en todo el mundo son las confrontaciones entre Real Madrid
y Barcelona y el súper tazón, además de la
fórmula Uno, pero en el caso de la liga
estadounidense opera la conquista intelectual y el espectáculo que genera la
intervención musical del medio tiempo.
Prueba de ello es que todos opinan y
comentan sobre la participación del
puertorriqueño Bad Bunny que en su
intervención generó una audiencia de
135.4 televidentes lo que rompió el récord impuesto por Kendrick Lamar con 133.4
millones de ojos y del mismo Michael Jackson con 133.4 televisores encendidos sin importarles
la contienda deportiva. Otros grandes generadores de audiencia sin tener balón
en mano en el llamado Super Bowl, son Usher, Rihanna bajo 121 millones de
miradas electrónicas, Katy Perry con 118.5 millones y atrás Lady Gaga,
Coldplay, Bruno Mars y Madonna con 114
millones de televidentes, mientras que
el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LIV protagonizado por Shakira y
Jennifer López fue visto por aproximadamente 103 millones de personas en
televisión, lo que hasta entonces marcaba un hit para artistas latinas en los estados
Unidos. Solamente la propaganda y el control direccionista han hecho grande la
final del Fútbol Americano de la liga estadounidense, siendo que el Americano
es un deporte regionalista y lejos de las magnitudes y alcances con los que
cuenta el Fútbol Soccer, el Box, el
béisbol, el tenis, el baloncesto, y hasta del Cricket a pesar de ser únicamente
popular en Asia, Australia y en Reino Unido. Más en www.somoselespectador.blogspot.com
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